eyaculación precoz

Se trata de la eyaculación rápida persistente o recurrente a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración, y antes de que la persona lo desee.

Este problema suele causar un malestar significativo a la persona que lo padece y un deterioro de las relaciones de pareja.

El clínico debe tener en cuenta factores que influyen en la duración de la fase de excitación, como son la edad, la novedad de la pareja o la situación y la frecuencia de la actividad sexual.

Posibles causas

Afortunadamente, la eyaculación precoz es de las dificultades sexuales más bien estudiadas y tratadas. El 90% de estos problemas mejoran en 14 semanas (como media). Por lo tanto, el índice de eficacia en su tratamiento es elevado.

La mayoría de las personas que padecen eyaculación precoz no tienen un problema orgánico o médico, ni tampoco tienen problemas psicológicos graves. La causa suele ser un mal aprendizaje y problemas de ansiedad.

Los que han adquirido es un mal aprendizaje, no han aprendido a discriminar o atender las sensaciones previas a la eyaculación, y controlar niveles de excitación elevados. Llegan al orgasmo de forma rápida e involuntaria acompañado de una profunda insatisfacción.

Eyacular precozmente no significa ser un inepto sexualmente, porque muchos estimulan bien su pareja, de forma manual u oral, y por tanto son capaces de dar placer sexual intenso a su pareja. Las principales dificultades suelen presentarse durante la penetración.

Los que tienen problemas de ansiedad, sienten una fuerte exigencia de rendimiento sexual. Viven su sexualidad de forma tensa y poco relajada, lo que priva de una satisfacción sexual propia y de la pareja. Suelen estar tensos e intentan aguantar, lo que acaba siendo peor.

Unido a la dificultad sexual, en muchas ocasiones acompañan sentimientos de vergüenza, culpa y de falta de valía personal, que empeoran el problema y llevan a la persona a evitar hablar y encerrarse en sí mismos. Es la principal causa por la que las personas que sufren este problema suelen tardar tanto en acudir a terapia.

Además del malestar que provoca a la persona que lo sufre, suele también ser fuente de conflicto en la pareja y de deterioro de la relación. Sin embargo, la actitud de la pareja es importante en la solución del problema. Las parejas exigentes y demandantes no ayudan a solucionar el problema, sino que lo acaban empeorando. Las que son más comprensivas e intentan ayudar y apaciguar la importancia del problema, suelen cooperar mejor. A la pareja es fundamental la comunicación, y más en este aspecto tan íntimo.